Flacucho… Brujita…

“Me alegra mucho poder celebrar el cumpleaños contigo, de verdad, espero que sigas a mi lado, un besazo flacucho”… Y entonces la noche marcho como los viejos tiempos, casi como cuando todavía no podíamos evitar lo que sentiamos,… Pero ha de salir el sol…

“Me alegra que estuvieras bien conmigo”…

“No queria estropear la noche… pero esto… esto no es sano”…

“¿Entonces era todo falso?”…

“No… era sincero”…

“Quiero que seas sincero conmigo… No quiero hacerme ilusiones… Casi me haces llorar…”

“Ya sabes lo que hay… No quiero hacerte daño… No debería llorar por mi nunca”…

“Es demasiado tarde para decir eso”…

Y ya en mi casa pienso que oyendo estas palabras resulta difícil creer que sea yo el que esté enamorado de ella y el que quisera pasar mucho tiempo a su lado…

Allí donde solíamos quedar…

Creyéndome  fuerte hice caso omiso de la distancia prudencial que yo mismo me había recomendado… Para ella era un día difícil, había discutido con su novio, había discutido con sus padres en casa,… Le hacía falta airearse, esa era mi recomendación, salir de casa un rato, estar con los amigos y olvidar un poco el día. Pero no tenía a nadie un lunes por la noche… Le propuse tomar algo.

Sentados en la mesa de un bar de la plaza me empezó a contar toda su vida. A hablarme sobre su carrera, filología francesa, sobre sus pisos, sobre su familia, sobre como conoció a su novio,… Y yo le conté la mía. La relación que acababa de dejar, mi infancia un poco atormentada, mi relación con mi padre, mi fracaso escolar, mi trabajo,…

Cerca de cuatro horas, nos cerraron el bar y nos sentamos en un banco allí mismo hablando en una plaza desértica. Cuando pasa muy rápido el tiempo y parece ser mucho menos es que estas a gusto… Que disfrutas de la conversación, de la compañía,… Y lo disfrutamos.

Noelia…

El primer día que la vi… … …El primer día que la vi, apareció la última entre toda esa gente que acaba de conocer y entre la que me sentí algo extraño. “Me llamo Noelia”. Intercambiamos pocas palabras durante la noche. Pero si os confieso algo… … …Me entró por el ojo en ese mismo instante.

Con pinta de la típica chica que nunca tiene nada que ver conmigo y mi forma de ser, totalmente diferente a mi, la típica chica que pienso que nunca me haría caso, rubia, muy guapa (demasiado) y con novio… Pero en la que irremediablemente suelo caer. Así que pensando en aplicar lo aprendido de los golpes anteriores, no pensaba hacerle mucho caso, no pensaba acercarme a ella, es más, pensaba mantenerme lejos, distancia prudencial.

Con lo que no contaba es con que ella me buscaría. No contaba con que me hablaría cada vez que me viera conectado, fugazmente, siempre apunto de irse. Una, dos, tres y hasta cuatro veces más. Conversaciones de minutos. Pasada semana y media desde que nos conocimos, fue cuando realmente hablamos por primera vez. Ese día empezó toda nuestra historia. Una intensa historia de verano.

Maria…

Al igual que Alba… Maria es un viejo fantasma… Maria la independiente… Nunca vi en este sitio una chica con más estilo que ella, con pinta de chica de gran ciudad que viene a pasar unas vacaciones en un perdido pueblo de montaña… Siempre me llamo la atención pero al igual que Alba me quede sin llegar a mas que una mera presentación cordial en medio de la calle.

Hoy, un poco más discreta pero igual de llamativa que siempre, es una chica que también esta en mi vida sin saber cómo.

Aquella presentación me fue suficiente para agregarla a mi lista de contactos echándole más bien cara. Nunca hice uso de ello, salvo un pequeño comentario sobre Albert Pla. Probablemente ella no se acordaría de mi.

Con el cambio de vida empecé a frecuentar nuevos sitios, nuevos pubs donde por fin la música empezaba a ser de mi gusto. Fue allí donde la volví a ver de nuevo después de un largo tiempo. Menos rubia, más discreta. La veía frecuentemente pero, para que negarlo, no me atrevía a decirle nada. Pero para mi sorpresa, uno de esos día me lo dijo ella. Saliendo yo de allí pasé muy cerca de ella y entonces me dijo “¡¡Hola amigo del Facebook!!”… Me dejo noqueado apenas supe que decirle salvo “No sé ni porque te tengo agregada”… Así soy yo.

Al día siguiente no tuve otra opción que arreglar un poco el descosido. La vi conectada y le hablé por primera vez. Desde entonces a veces le hablo yo, a veces me sorprende hablándome ella. Pero siempre son conversaciones circunstanciales con poca miga. No conozco casi nada de sus gustos, nada de su vida,… Cuando la única amiga que tenemos en común me hablo de ella, me la describió como “un poco inaccesible”. Debería referirse a esto.

Y eso me complica el cara a cara, que se da casi todos los fines de semana. La veo, la saludo, me pregunta que tal estoy y le digo que estupendamente y poco más. Pero nunca sé por dónde tirar para alargarlo y poder considerarlo una conversación, para conocer un poco más de ella, para romper ese hielo que me tiene maniatado.

Y me gustaría conseguirlo…

“Sería posible conocerte más por dentro… No lo conseguiré, saber más de ti”…

Alba…

Sus ojos me llamaban. La veía por la ciudad, por la biblioteca, por el instituto de enfrente de mi casa,… Y me llamaba su mirada, con los ojos pintados, sus labios, su pelo largo y su estilo independiente. Probablemente seria una chica interesante. Era una de esas personas que te tropiezas frecuentemente y con la que piensas que nunca vas a hablar porque solo tenéis en común el sitio y la hora.

Ahora mismo, sin saber muy bien por qué…  esa chica esta en mi vida… y hay una especie de algo entre los dos que aún no se exactamente bien lo que es…

Una de las cosas raras que me pasaron durante el 2009 fueron los reencuentros con viejos fantasmas. Cosas del Facebook y de mi renovado circulo de amistades y costumbres. Reencuentros con viejos compañeros del colegio con los que probablemente en los últimos 5 años no he tenido contacto, con viejos amores,… Y con chicas como esta, que alguna vez me he fijado en ellas, que me habría gustado conocer pero que nunca conocí.

La música fue lo que nos puso en contacto, mi blog de música y demás y la campaña de Facebook para reclutar lectores y visitantes con los que compartir gustos y experiencias. Alba era una de ella, una de las tantas personas que he conocido a través de mi blog.

Empezaba a frecuentar mis publicaciones, a comentarlas y yo a responderlas, empezaban las conversaciones, a darle mi perfil personal, a intercambiar direcciónes Messenger, incluso a intercambiar números de teléfono. En poco tiempo era frecuente en mi día a día y existía una especie de buen rollo visible, de tonteo. Y en el aire estaba el tomar algo y quedar en persona. Algo que poco a poco se convertía en una especie de maleficio. Nunca coincidíamos…

Y aún hoy solo hemos coincidido una vez… El día de Nochebuena en la que por fin nos vimos aunque solo fuera por 5 minutos… Aún no sé si me gusta del todo… Aún no sé si tiene alguna especie de interés por mi…

El cambio…

No sé de que quiero hablar. Creo que ya ni recuerdo como escribir. Antes tenia afición. Afición por escribir miles de borradores que no iban a parar a ningún lugar. Quedaban inacabados en algún rincón olvidado del disco duro de mi ordenador. A veces los encuentro y leo de nuevo aquello que escribí, y aflora de nuevo la interminable sensación de que eso que escribiste da vergüenza, de que parecen de un niño, de un joven con las ideas poco claras. Y en el fondo te reconforta un poco esa sensación de ver que ahora lo ves así. Eso significa que desde entonces has madurado, has cambiado.

Recordaré este ultimo año como el año del cambio. El año que me cansé de la vida que llevaba hasta entonces y decidí cambiar. Y en vez de irme a cualquier otra parte y empezar de cero decidí quedarme y buscar nuevos caminos a mi alrededor. No sé cual es el rumbo que he tomado ni a donde me lleva. Solo sé que lo he tomado.

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